Plegables: el sistema más versátil.

Si lo que se busca es un sistema versátil que se acomode a los gustos y necesidades de cada ocasión en la vivienda, entonces lo mejor son los cerramientos plegables.

La libertad es total a la hora de combinar el número de hojas y la forma de apertura que se desea plegar hacia cada lado: se pueden dirigir todas hacia la derecha, todas hacia la izquierda, la mitad para cada lado, etc. Y además el plegado  puede quedar hacia el interior o hacia el exterior indistintamente en cualquiera de las combinaciones. El resultado es que se consigue el máximo de espacio posible. Los marcos se pueden lacar en cualquier color.

Correderas: el cerramiento que no ocupa

Son un sistema ya clásico, que siguen vigentes porque mantienen una de sus principales ventajas: no reducen el espacio en su apertura.

Entre las principales novedades que presentan respecto a los modelos antiguos están la posibilidad de mejorar el aislamiento si se eligen con rotura de puente térmico (RPT) y de paso la posibilidad de emplear un diseño bicolor, diferente por fuera que por dentro.

Transparencia sin perfiles

Son un novedoso sistema que permite cerrar estructuras cubiertas como terrazas o porches. Su principal ventaja es que las hojas no tienen perfiles. Se trata de hojas de cristal que se deslizan y se recogen finalmente en uno de los extremos.

Estos cerramientos están hechos en cristal templado, por lo que sus características están mejoradas, y son más resistentes. Además, en caso de rotura, se quiebran como las lunas de los automóviles: se fraccionan en pequeños trozos que no se esparcen ni salen despedidos.